He aquí de nuevo a Thérèse Blanchard, la modelo favorita de Balthus. El artista insistía en que pretendía captar el candor y las expectativas vitales de la adolescencia pero este retrato suscitó vivas discusiones por la perspectiva elegida para observar a la modelo, que convierte al espectador en voyeur. El retrato (1938) parece seguir el modelo de una ilustración aparecida en 1935 en la revista Minotauro. El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde se exhibe el lienzo, recibió multitud de protestas de quienes pretendían que se retirara de la exposición pública.

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