Foto: Wikipedia

Sabina Muchart Collboni (Olot (Gerona), 20 noviembre de 1858-Málaga, 21 marzo de 1929) nació en una familia numerosa y humilde, su padre era un albañil de origen francés. Siendo muy joven abandonó su Olot natal y se estableció en Málaga con sus tres hermanos mayores. Ella abrió un estudio de fotografía donde trabajó el resto de sus días. Una fotógrafa profesional que retrató a la sociedad malagueña a caballo de los siglos XIX y XX.

Foto: El Mundo

Haciendo honor a su origen catalán, los hermanos Muchart abrieron tiendas de tejidos y alfombras, que convirtieron en prósperos negocios. Luego, los hermanos mayores optaron por seguir otros rumbos y Sabina se decantó por la fotografía. No sabemos cómo ni dónde aprendió el oficio pero en 1893 la encontramos en Melilla, ante el fuerte de Rostrogordo, en plena guerra de Marruecos. Aquella instantánea de una mujer de treinta y cinco años, soltera, se publicaba en el número 624 de La Revista Ilustrada, el 11 de diciembre de 1893. “La guerra de África. Fuerte de Rostrogordo (copia de una fotografía remitida por S. Muchart, de Málaga)”, reza el pie de foto.

Sabina firmará toda su obra así: S. Muchart. Con esa S. inicial e incógnita pretendía ocultar su condición femenina, en una época en que las mujeres estaban relegadas al ámbito doméstico. Se da la circunstancia de que, durante algún tiempo, le acompañó en el negocio su hermano menor, Francisco, que murió en 1910, quien en el censo de esos años aparece como fotógrafo, mientras que a Sabina, propietaria del negocio, se le atribuyen las labores propias de su sexo.

En 1894 aparece ya como fotógrafa en las Guías de Málaga, con un estudio instalado en el último piso de la Plaza de la Constitución, números 16 al 22. En las fotos y postales de la época se observa un gran rótulo: S. Muchart.

Muchart fue, pues, una mujer independiente, que vivió de su trabajo, cuando este era un oficio novedoso, más aún para una mujer soltera y autónoma. Ella fue sobre todo retratista pero también fotografió monumentos, paisajes y tipos, siempre con un toque artístico. En sus retratos de estudio se aprecia que las mujeres posan con más naturalidad y menos envaramiento que las fotos de este tipo realizadas por fotógrafos masculinos. “Se venden vistas y tipos”, anunciaba en el reverso de las fotos que vendía en su establecimiento.

Estereoscopio y fotografías estereoscópicas

Mujer moderna como era, contribuyó a alimentar uno de los entretenimientos de la época: las imágenes estereoscópicas, que proporcionaban una visión en relieve. Otras de sus fotos se utilizaron para la publicidad de los vinos malagueños.

Muchart se dedicó a fotografiar cuanto ocurría en Málaga, una fotoperiodista avant la lettre: las fiestas, las corridas de toros. Allí estaba también cuando se produjo el hundimiento del Gneisenau, buque escuela de la marina alemana, a causa de un temporal en el mismo puerto malagueño. Ocurría el suceso el 16 de diciembre de 1900 y Sabina pudo fotografiar la secuencia completa del naufragio. Algunas de esas imágenes serían reproducidas como postales.

Sus postales, con imágenes de la ciudad -el puerto, la Alameda-, sus monumentos -la catedral, el palacio arzobispal- sus tipos pintorescos -el cenachero, la flamenca-, y las escenas “de cortejo” fueron editados por Ricardo Álvarez Morales, con el sello: “Fot. de Muchat”. En un tiempo donde mujeres y hombres mantenían espacios separados, en las fotos de cortejo realizadas en el estudio de Sabina la pareja estaba formada por dos mujeres, estando una de ellas disfrazada de hombre. Parece que no era propio que un hombre cortejara a una mujer delante de una fotógrafa, cosa que era natural ante un hombre.

También la Papelería Catalana, la Colección Malagueña y Purger & Co, de Munich, editarían sus postales, lo que ha permitido salvaguardar para la posteridad buena parte de la obra de Sabina Muchart. En la colección Díaz Escovar, en la Fundación Unicaja, y en algunos archivos malagueños públicos y privados se conservan también las fotos de una mujer adelantada a su tiempo, no solo por su independencia personal, sino por haberse dedicado a una profesión entonces tan novedosa como la de fotógrafa.

Sabina Muchart murió en 1929. Contaba 71 años y seguía al frente de su negocio. Fue enterrada en el cementerio de San Miguel, junto a dos de sus hermanos, que también habían muerto en Málaga.

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