Por aquí pasó la reina Juana

Juana I de Castilla no nació para ser reina. Ella era la tercera hija de los Reyes Católicos. Llegará al trono después de una serie de desventuras familiares: primero muere el heredero, Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos; luego, la primogénita, Isabel; después e hijo de ésta, Miguel, y, finalmente, la reina Isabel.

Juana está casada con Felipe de Habsburgo, duque de Borgoña y archiduque de Austria. Las relaciones del matrimonio son tan tormentosas que han tenido que mediar entre ellos el emperador Maximiliano y los Reyes Católicos.

La muerte de Isabel la Católica ha convertido a Juana en heredera del trono de Castilla, pero Felipe de Habsburgo y Fernando el Católico aspiran, cada uno por su lado, a gobernar el reino. Ambos necesitan que se crea que Juana está loca y así poder recluirla. Ella no da muestras de apetecer el poder.

Casa del Cordón, donde el 25 de septiembre de 1506 muere Felipe de Habsburgo
Casa del Cordón (Burgos)

El 12 de julio de 1506 las Cortes, reunidas en Valladolid, les juran como reyes de Castilla. Fernando es obligado a abandonar el reino y marcha a poner orden en Nápoles, que forma parte de Aragón. El 7 de septiembre los reyes entran en Burgos, donde Felipe muere el día 25.

Juana está embarazada y sola. Los nobles aspiran a recuperar los privilegios que tuvieron en el siglo anterior y el arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros, a ejercer la regencia.

La reina sigue sin dar muestras de querer gobernar pero se sabe cabeza de una nueva dinastía, los Habsburgo, y defiende con tesón los derechos dinásticos de su hijo y heredero, el príncipe Carlos, que tiene seis años y permanece en Flandes.

Para demostrar la unión dinástica de Trastámaras y Habsburgos se dispone a cumplir la última voluntad de su marido de ser enterrado en Granada, junto a la reina Isabel.

Cartuja de Miraflores en Burgos
Cartuja de Miraflores

La peste rodea Burgos, causando gran mortandad. Juana quiere dar a luz en un lugar tranquilo, lejos de las luchas cortesanas. El 20 de diciembre de 1506 recoge el cadáver de su marido, que había sido depositado en la cartuja de Miraflores, y emprende el camino de Granada.

Cavia, primera jornada de la comitiva real después de salir de la Cartuja de Miraflores
Casa de los Rojas en Cavia

Mientras ella dirige la ruta, cada etapa tiene una causa, una justificación. La comitiva real, con el cadáver de Felipe el Hermoso, realiza un periplo por tierras de Burgos, Palencia y Valladolid que concluirá veintiséis meses más tarde en Tordesillas.

Con todo, la memoria de Juana permanecía recostada en la historia hasta que el Romanticismo vino a rescatarla. Lejos de la versión que ofrecen las crónicas, los románticos del siglo XIX la presentarán como una mujer enamorada de su marido, víctima de unos celos patológicos, arrastrada a la locura por la muerte de Felipe. La reina Juana convertida en mito.

La leyenda se ha apoderado de tal manera de la reina que resulta difícil deslindar los hechos de lo construido por la literatura. Así, muchos son los pueblos y villas castellanas que aseguran haber visto pasar el cortejo fúnebre de Felipe el Hermoso y su doliente viuda. Y no menos los que enseñan con total convicción viejas edificaciones o el solar sobre el que se levantó la “casa de la reina Juana”.

Puente de Torquemada
Puente de Torquemada

A despecho de leyendas, los cronistas contemporáneos señalan un itinerario que parte de la ciudad de Burgos, pasa por Cavia y sigue un periplo circular con paradas de distinta duración en Torquemada, Hornillos de Cerrato, Tórtoles de Esgueva, Santa María del Campo y Arcos dela Llana.

Ese peregrinaje fúnebre ordenado por Juana I de Castilla, el trecho que media entre la cartuja burgalesa y la casona de Arcos de la Llana y el tiempo que transcurre entre el 20 de diciembre de 1506 y el 14 de febrero de 1509, es el único periodo de su existencia durante el que gozó de alguna autonomía, el único también en el que la reina dirigirá su vida y no plenamente, lo más parecido a lo que se entiende por libertad.

Iglesia de Arcos de la Llana
Iglesia de Arcos de la Llana

Cuando la comitiva real sale de Arcos de la Llana ya no es ella quien dirige la ruta. Su padre ha decidido tomar las riendas del reino y quiere mantener a su hija apartada, en realidad recluida, para que no pueda comunicarse con los nobles ni pueda asumir las obligaciones de su rango si desea hacerlo.

Rollo jurisdiccional de Villahoz
Rollo jurisdiccional de Villahoz

Desde Arcos llegarán a Villahoz y desde allí tomarán dirección a Tordesillas buscando pasar inadvertidos. De Villahoz seguirán a Villafruela, de ahí a Tórtoles y siguiendo el valle del Esgueva, descansarán unos días en Renedo, cerca de Valladolid, para llegar a Tordesillas en los primeros días de marzo.

Allí quedará recluida, defendiendo la corona para su hijo, incluso ante los capitanes Comuneros. Morirá el 12 de abril de 1555 siendo reina de Castilla y de León, de Aragón, Valencia y Mallorca, de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, de Granada, de Navarra, quien con toda propiedad puede reclamarse la primera reina de España.

IItinerario por donde pasó la reina Juana
Itinerario recorrido por la reina Juana

Por aquí pasó la reina Juana describe el itinerario seguido por la comitiva fúnebre. Tanto si se toma la primera parte de éste -entre Burgos y Arcos de la Llana, 222 kilómetros- como si se contempla la totalidad del recorrido, -393 kilómetros- se trata de una corta.

Iglesia de Santa María del Campo
Santa María del Campo

¿Qué puede ofrecer de interés al caminante del siglo XXI el trayecto seguido por la reina Juana? En primer lugar, un conocimiento de su propia historia. Mientras la reina defiende el trono de Castilla para su hijo y busca las maneras de asentar su dinastía, en el reino se están produciendo unos cambios que le conducirán a ser la primera potencia mundial, donde nunca se ponía el sol.

El siglo XVI será un siglo de progreso y de esplendor para Castilla. Muchos de los monumentos de los lugares por donde pasa la comitiva se estaban construyendo entonces.

Por aquí pasó la reina Juana muestra dos instantáneas históricas: la que ofrece el Becerro de las Behetrías de Castilla a finales del siglo XIV y el que cuatro siglos después presenta el Catastro de Ensenada. Uno y otro hablan de la vida en esos pueblos, a quiénes pagan sus impuestos, cómo se organizan, qué oficios desempeñan, cuales eran sus monumentos… De ahí venimos.

Pila bautismal de Cayuela
Pila bautismal de Cayuela
Iglesia de Tórtoles de Esgueva
Iglesia de Tórtoles de Esgueva
Pampliega
Pampliega

El itinerario real se ha distribuido a la manera de guía histórico-turística. El caminante que sigue los pasos de la reina Juana encontrará una amplia muestra de construcciones en todo o en parte románicas: Albillos, Cayuela, Celada del Camino, Torquemada, Cevico Navero, Tórtoles de Esgueva, Arcos de la Llana, Revenga de Muñó, Tordómar; o góticas: Palenzuela, Torquemada, Villovela, Torresandino, Villafruela, Mahamud, Arcos de la Llana, Tordómar; bellos ejemplares renacentistas: Pampliega, Baltanás, Santa María del Campo, Presencio; también mudéjar: Arcos de la Llana.

Puente de Talamanca
Puente de Talamanca
Celada del Camino
Casa blasonada en Celada del Camino
Rollo jurisdiccional de Presencio
Rollo jurisdiccional de Presencio
Torre de Arenillas de Muñó
Torre de Arenillas de Muñó

Cruzará puentes que han visto pasar siglos y aún milenios: Cavia, Pampliega, Palenzuela, Torquemada, Escuderos, Talamanca, Tordómar; contemplará torres y castillos: Torrepadierne, Arenillas de Muñó, Torrecitores del Enebral, Simancas; viejas casonas blasonadas: Cavia, Celada del Camino, Villaverde Mojina, Palenzuela, Baltanás, Villafruela, Arcos de la Llana; o rollos jurisdiccionales: Pampliega, Presencio.

Puerta de la muralla en Mahamud
Puerta de la muralla en Mahamud
Palomar en el páramo
Palomar en el páramo

Quien huya del turismo masificado y busque sosiego y tranquilidad, en el camino de la reina Juana disfrutará del paso de las estaciones, encontrará el aroma de la siega y los campos dorados en verano, la humedad y los ocres pardos de otoño, la claridad deslumbrante del frío invierno en la meseta, el verdear de la primavera, el olor del romero, del tomillo o la manzanilla, del espliego.

La Cruz de la Muñeca
La Cruz de la Muñeca

Podrá contemplar los cientos de cigüeñas que pueblan las torres y campanarios de Castilla, cernícalos, águilas ratoneras, tórtolas, grajillas, alondras en las llanuras; con suerte, descubrirá alguna avutarda y quizá algún alcaraván en las llanuras de los páramos del Cerrato y del Arlanza y hasta es posible que tenga que parar para permitir el paso de una bandada de perdices o de algún corzo, que corre a refugiarse en el monte.

Descubrirá, sobre todo, cuán parecidos somos a aquellos castellanos que por aquí vieron pasar a la reina Juana.

De venta en las librerías de Burgos. Si no vives en Burgos, puedes pedirlo a:

Editorial Aldecoa. aldecoa@telefonica.net

Teléfono 947 48 67 72

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