Para leer

Soy periodista. A lo largo de mi vida profesional he escrito sobre política municipal, sobre política a secas, sobre pesca, sobre acuicultura, sobre seguridad laboral, sobre inmigración, sobre mujeres, sobre sanidad marítima, sobre empleo, sobre pensiones… En general sobre el mundo en que vivimos.

Cuando me jubilé seguí escribiendo en un blog. Porque lo que a mí me gusta de verdad es escribir. En ese espacio libre y sin limitaciones he seguido escribiendo casi de todo también. “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino la que se da mejor”, dejó dicho García Márquez. He procurado dar las noticias de la mejor manera posible.

Cuando entré en los setenta me regalé una página web, con mi dominio, mi hosting y mi canesú. No por nada en especial, sino porque me ha parecido que, después de cruzar la década brindando con el colega en el París de la Francia, no hay plan que me guste más para la próxima década que seguir escribiendo a mis anchas.

Escribiendo, escribiendo, me encontré con la historia de la reina Juana de Castilla, que cuajó en el libro Juana I de España, la reina cautiva

Luego, el Ayuntamiento de Aranda recopiló algunas de las biografías de mujeres de mi web en otra publicación: Mujeres que hicieron historia. 

A mediados de 2018 reuní la mayoría de los cuentos que llevo escribiendo desde hace años y los publiqué dedicados a mi nieta. Así apareció: Cuentos para Gadea, la niña que no conoció la guerra. 

Cerraba el año 2018 contando los intríngulis del recorrido realizado por la reina Juana con el féretro de su difunto marido, Felipe el Hermoso: Por aquí pasó la reina Juana. 

También fue el nobel colombiano quien dijo que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Con ambas afirmaciones estoy de acuerdo. No sé si lo dijo el gran Gabo pero estoy convencida de que el periodista de verdad lo es para siempre. Por eso sigo dándole a la tecla, contando historias y tratando de encontrar respuestas.