Esta joven de aspecto delicado y romántico, con sus tirabuzones, su miriñaque y su pañuelo -símbolo de coquetería- es Natalia Boris, tal como la retrató Luis Ferrant y Llausás, que estaba a punto de convertirse en cuñado de la retratada. El lienzo forma pareja con el retrato de Fernando Ferrant, su marido en los habituales retratos de boda.

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