María Bernaldo de Quirós, primera piloto de aviación

María de la Salud Bernaldo de Quirós y Bustillo (Madrid, 26 de marzo de1898-26 de septiembre de1983) fue la primera mujer española en obtener el título de piloto de aviación, el 24 de noviembre de 1928. Era una joven aristócrata, inteligente, guapa, brillante y rica. Disfrutó de la liberación que la República aportó a las mujeres pero la dictadura la devolvió al ámbito doméstico, como al resto de españolas.

Era la quinta de los seis hijos habidos por Rafael Bernaldo de Quirós y Mier y Consolación Bustillo y Mendoza, marqueses de Altares. Recibió una buena formación académica pero desde muy joven se sintió atraída por la aviación. En 1920 casó con su primo, Ramón Bernardo de Quirós y Arguelles, que murió enseguida. Siguiendo los hábitos sociales en las familias de su clase, en 1922 contrajo matrimonio de nuevo, ahora con José Manuel Sánchez-Arjona, hombre religioso y conservador, quien en 1925 fue nombrado alcalde de Ciudad Rodrigo. Mientras el marido se dedicaba a las tareas municipales María decidió que era el momento de intentar seguir su vocación.

El primer vuelo de un avión propulsado por motor lo habían protagonizado los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903 en los Estados Unidos. En 1910 ya encontramos pilotando a Raymonde de Laroche, francesa, y a Bessica Raice, norteamericana. En España, la primera licencia de piloto la obtuvo Benito Loygorri, en 1923. Cuando María se inscribió en el Real Aero Club de España fue la única mujer de dieciocho alumnos.

Obtuvo su licencia de piloto en el aeródromo de Getafe. Su instructor, el comandante José Rodríguez y Díaz de Lecea, sostenía que a las mujeres les faltaba el espíritu de sacrificio que era necesario para volar pero consideró a María una alumna excepcional. Una vez que tuvo la licencia la firma De Havilland le vendió a buen precio para que publicitara la marca una avioneta DH Moth, con la que se dedicó a recorrer los aeródromos existentes y a participar en festivales. La revista Motoavión quiso homenajearle con un vuelo sin instrumentos desde el aeródromo de Getafe hasta Chinchón, para asistir a una corrida benéfica, invitada por el torero Marcial Lalanda.

Aunque realizó declaraciones reclamando al gobierno que apoyara el acceso de las mujeres a la aviación y ensalzando la capacidad de estas “para hacer algo más que simplemente bordar”, María tuvo que soportar que la mayoría de los elogios se dirigieran a su físico: “Los ojos más bonitos que tiene la aviación […] unos ojos positivamente antirreglamentarios”. Fue una mujer de su tiempo, moderna y muy popular. Los pilotos del aeródromo de Getafe le apodaron Miss Golondrina, a pesar de lo cual fue rechazada como socio del Real Aero Club. De nada le valió tampoco que la reina Victoria Eugenia le concediera el título de dama-enfermera de la Cruz Roja. Alfredo Kindelán, pionero de la aviación y jefe superior de la Aeronáutica, rechazó incluso que fuera nombrada aviadora honoraria de dicho club, alegando que esa distinción estaba reservada al personal militar extranjero.

Famosa fue su demostración de destreza al lanzar flores sobre el coche del infante Juan de Borbón, cuando este llegaba a La Coruña. Además de a sus espectaculares piruetas, Bernaldo se dedicó a participar en bautismos aéreos y actividades del tipo de la caza de la avutarda, pasatiempo común entre los pilotos de Getafe, consistente en perseguir al ave hasta agotarla y que se posara en tierra. En Asturias, de donde era oriunda la familia, dio algunas clases de vuelo a aspirantes a piloto. Durante los primeros meses de la guerra civil hizo vuelos de enlace y de reconocimiento en el norte tripulando avionetas militarizadas de las fuerzas sublevadas, pero pronto dejó de volar.

En 1930 la relación con Sánchez Arjona estaba prácticamente rota. Ella intentó anular su matrimonio canónico pero, finalmente, María se divorció secretamente tan pronto como fue aprobada la Ley del Divorcio de la República, en 1932. De hecho, cuando Sánchez Arjona fallece en 1955, su esquela menciona a su primera mujer, de quien había enviudado, omitiendo cualquier referencia a Bernaldo. Para entonces ella mantenía una relación afectiva con su antiguo instructor, Rodríguez Díaz de Lecea, que llegaría a ser ministro del Aire entre 1957 y 1962, relación que se prolongaría hasta el fallecimiento del político franquista, en 1967.

María Bernaldo falleció el 26 de septiembre de 1983, alejada de la aviación, en el anonimato que cobijó más de la mitad de su vida. En ocasiones, incluso es confundida con su prima, María Ignacia Bernaldo de Quirós y Argüelles, esposa del piloto Francisco Ansaldo y Bejarano. No es posible conocer las razones de este ostracismo social. Puede que se le hiciera pagar su veleidad de mujer moderna y desprejuiciada de los felices años 20. Puede ser que se sintiera atrapada en la lealtad a su casta privilegiada, especialmente durante la dictadura, a la que tan vinculado estaba Díaz de Lecea, y optara por la discreción o puede que, simplemente, se rindiera a la evidencia de que, derrotada la República, de nada valía ya su valentía de pionera de la aviación.

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