María Antonia de Bañuelos

María Antonia de Bañuelos y Thorndike (Roma, 17 de julio de 1855-Bournemouth,Gran Bretaña, 1921) gozó de una vida privilegiada que ella dedicó a la pintura y la escultura. Cultivó un estilo costumbrista y refinado muy del agrado de la sociedad en la que se movía. Fue premiada dentro y fuera de España.

El primer privilegio de la vida de María Antonia es haber nacido en una familia aristocrática y rica que le permitió formarse y dedicarse a las artes, algo que todavía era infrecuente para las mujeres. Era hija de Miguel Bañuelos, diplomático y senador, conde de Bañuelos, y de María Adelina Thorndike, miembro de una familia adinerada. Por el trabajo del padre, ella nació en Roma, luego vivió en Tarragona y Madrid. En 1891 casó con Fernando de Quiñones de León, marqués de Alcedo, hijo de los marqueses de San Carlos, boda que contó con la presencia de la flor y nata de la aristocracia local. En 1896 se instaló en Biarritz, donde residió el resto de su vida.

No se conoce quienes fueron sus primeros maestros, de quién aprendió la técnica pictórica y escultórica, solo se sabe que residió un tiempo en París, durante el cual se relacionó con los pintores Charles Joshua Chaplin y Raimundo Madrazo, cuya influencia se deja sentir en su obra.

María Antonia Bañuelos. El guitarrista, 1908. Colección particular

Se presentó a las exposiciones de arte de Madrid y París. En el Salón de la capital gala de 1887 presentó el Guitarrista, en la línea folklórica que entonces triunfaba. En la Exposición Universal de París de 1889 obtuvo una tercera medalla y una medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Son premios menores pero que indican la decisión de las mujeres artistas de dar a conocer su obra en los grandes certámenes, hasta entonces reservados a los hombres. También mostró su pintura en Londres y, por supuesto, en Biarritz, donde residía una núcleo de gente adinerada y aristocrática, que constituía su principal clientela.

María Antonia Bañuelos. Retrato de Eleanor Garnier Hewitt, 1888 (Creative Commons, Wikipedia)

A esta clientela va dirigida la mayor parte de su obra, son retratos amables y coloristas, de damas y niños, en los que se percibe un aire a los alegres ángeles de Murillo. Estas son las obras que le proporcionaron fama internacional.

La muerte la sorprendió en la costa inglesa pero fue enterrada en el cementerio de Biarritz, en un panteón rematado por un ángel de mármol blanco esculpido por la propia María Antonia, con los rasgos de su madre, con el boato que requería su pertenencia a la alta sociedad, que con tanto gusto y destreza había retratado.

Foto de portada: Estudio de niño sonriendo, 1890. Alcoy, colección municipal

Fuentes: Muñoz López, Pilar, Mujeres españolas en las artes plásticas. Editorial Síntesis, 2004

Catálogo de la exposición Invitadas (Museo del Prado)

Concha Mayordomo

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