Mari Pepa Colomer, aviadora

María Josefa -Mari Pepa- Colomer y Luque (Barcelona, 31 de marzo de 1913-Condado de Surrey, Inglaterrra, 24 de mayo de 2004) es la primera aviadora catalana y una de las primeras mujeres españolas en obtener el título de piloto de vuelo.

Tenía diecisiete años cuando, acompañada de su padre, se inscribió como alumna en la Escola d’Aviació Barclona; el 19 de enero de 1931 realizó las pruebas que le capacitaban para pilotar aviones. Tan rara era la presencia de una mujer a los mandos de un avión que fue portada en el periódico La Vanguardia y la Diputación de Barcelona le ofreció un homenaje. No obstante, ella se incorporó desde el primer momento como un piloto más, participando en festivales y cuantas pruebas aeronáuticas se organizaban, junto a otros pilotos ya conocidos, como Josep María Carreras, Guillem Xuclá, Jaume Camarasa o Josep Canudas.

Fotos obtenidas en La Vanguardia

En julio de 1932 obtuvo el título de instructora de vuelo, lo que le permitió empezar a trabajar como profesora en el mismo centro donde se había formado. Ese año protagonizaría la hazaña de aterrizar un Zeppelin en el aerodromo de Barcelona. En 1935 participó en la creación de la Cooperativa de Trabajo Aéreo, donde pasó a ejercer como instructora de vuelo.

En mayo de 1936 Mari Pepa fue anfitriona de Jean Batten, piloto neozelandesa que dos años antes había realizado en solitario la travesía entre Inglaterra y Australia y en 1935 había atravesado el Atlántico Sur. Batten aterrizó en el entonces aeropuerto provisional de Barcelona pilotando una avioneta Percival Gull Six, que fue la admiración del público que acudió a recibirla. Jean y Mari Pepa eran la imagen de la mujer emancipada del siglo XX.

El levantamiento militar y la guerra civil que le siguió truncaron la carrera de Colomer y de miles de mujeres que, como ella, se iniciaban en una vida autónoma, en terrenos profesionales que hasta entonces les habían sido vetados. En octubre de 1936 fue movilizada, incorporándose, con el resto de pilotos y trabajadores de la aviación civil a los Servicios Aeronáuticos de la Conselleria de Defense de la Generalitat catalana. Colomer ejerció como instructora de pilotos, piloto de abastecimiento, ambulancia y propaganda.

En los últimos meses de la contienda civil ayudó a pasar la frontera francesa a muchos republicanos y, como ellos, acabó exiliada, primero en Toulouse y, luego, en Inglaterra. Allí se casó con el también piloto Josep María Carreras, quien durante la Segunda Guerra Mundial trabajaría en la RAF. Ella no volvió a volar, dedicada a su vida familiar. Tampoco volvió a España. Falleció el año 2003 y sus cenizas fueron depositadas en el cementerio de Reus.

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