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Fotos obtenidas en el blog familiar de Margarita Xirgu

La presencia de Margarita Xirgu (Molins de Rey, 18 de julio 1888-Montevideo, 1969) cruza los escenarios teatrales del siglo XX como la mejor actriz trágica de habla española. Contemplaba el teatro como una especie de sacerdocio. Apoyó a Federico García Lorca como escritor de teatro y, como tantas otras mujeres comprometidas con la República, fue empujada al exilio, que ella consideraba el peor de los castigos.

Tenía ocho años cuando su familia se traslada a Barcelona. Poco después, un grupo de obreros le pide que lea un manifiesto. Será su primera actuación pública. Con doce años empieza a trabajar en un taller de pasamanería y con catorce debuta en el teatro en el Salón Asiático de Barcelona, con el grupo de teatro amateur del Ateneo del Distrito V, al que pertenece su padre. Ahí seguirá hasta que en 1906 es contratada para actuar en el Teatro Romea con la obra Mar i Cel de Ángel Guimerá. Al año siguiente muere su padre, lo que la convierte en responsable de su familia: su madre y su hermano más pequeño que ella.

Margarita ha iniciado ya su imparable carrera de éxitos, alternando autores españoles y extranjeros. En 1910, tras el estreno Salomé de Oscar Wilde en el Teatro Principal la empresa le rescinde el contrato por haber enseñado el ombligo. En 1911 crea su propia compañía y logra que Guimerá escriba para ella La reina jove. También hizo alguna incursión en el cine -en 1909 interpreta Guzmán el Bueno- si bien ella siempre se sintió actriz de teatro.

En 1913 inicia su carrera internacional con una gira por Argentina, Chile y Uruguay. De vuelta a España, en 1914 estrena en el Teatro de la Princesa de Madrid Patio Azul de Rusiñol. Es alabada como renovadora de la escena; los autores de más éxito compiten para ofrecerle sus obras que ella convertirá en sucesivos éxitos: El yermo de las almas (Valle Inclán), Marianela y Santa Juana de Castilla ( Pérez Galdós), El mal que nos hacen, Una señora (Benavente), Alimaña (Marquina), La calumniada y Cristalina (Hermanos Álvarez Quintero)…

Alterna sus temporadas en los teatros nacionales con sus giras por América: Cuba y México en 1921, Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Venezuela, Puerto Rico y Cuba en 1923.

En 1926 conoce a Federico García Lorca, entonces un joven poeta que empezaba a darse a conocer. Al año siguiente estrena en el Teatro Goya de Barcelona su obra teatral Mariana Pineda, con decorados de Salvador Dalí. En 1930 estrenará La zapatera prodigiosa en el Teatro Español de Madrid. El mismo año que incorpora a Cipriano Rivas Cherif a su compañía como diirector. Dos años después fusionará su compañía con la de Enrique Borrás, actor, como ella, muy popular en ese tiempo.

También estrenará la obra La corona, de Manuel Azaña, en Barcelona, y Fermín y Galán de Rafael Alberti, en Madrid, ambas en 1931. Al año siguiente estrenará El otro, de Miguel de Unamuno. En años sucesivos estrenará en el Español de Madrid, Divinas palabras de Valle Inclán; La sirena varada de Alejandro Casona y Yerma de García Lorca. En Barcelona estrenará también Bodas de Sangre y Doña Rosita la soltera, de García Lorca. Walter Vidarte, que la conoció en el exilio de Montevideo refiere que “cuando se unía su poesía con la de Lorca aquello se convertía en algo enorme, excepcional, que paralizaba a la gente”.

Margarita contemplaba el teatro como un concepto más allá de la mera interpretación. Contando con la colaboración de los arqueólogos descubridores del coliseo, en 1933 consiguió representar en el Teatro de Mérida Médea de Séneca, en la versión adaptada expresamente para ella por Unamuno, precedente del que había de ser Festival de Teatro. Le acompañaba Enrique Borrás, dirigía Rivas Cherif, la escenografía era de Sigfrido Burman. Entre los asistentes, Fernando de los Ríos, ministro, y Manuel Azaña, presidente del Consejo de Ministros.

Puede decirse que su programación es una antología del teatro de su tiempo. Los autores se la disputan en la certeza de que ella es una garantía de éxito. El público la admira. Es condecorada con la orden de Isabel la Católica. Un sector de la prensa le reprochó su ideología republicana de izquierda.

En 1936 inicia su cuarta gira por América prevista para los dos años siguientes. Tiene 48 años y planea retirarse en Barcelona a su vuelta. Pero la sublevación militar del 18 de julio, la guerra civil y la dictadura impidieron su retorno. El Consejo Central del Teatro le aconseja que no vuelva, considerando que es más valiosa su presencia en América como abanderada de la República. En 1937 es nombrada delegada en el exilio del gobierno catalán. En 1939 dirige en Montevideo una versión musical de Bodas de sangre.

El año 1936 marcará una línea trágica en su vida. Además del asesinato de García Lorca, ocurrido en Granada en agosto de ese año, en La Habana muere Josep Arnall, el hombre con quien se había casado en 1910. En 1941 se casa con Miguel Ortín, amigo suyo desde los años primeros de Barcelona. Algunos biógrafos suyos sostienen que Margarita era lesbiana y utilizaba el matrimonio como sistema protección. En 1940 se había instalado en Santiago de Chile, retirada temporalmente del teatro. En España, el gobierno de Franco le ha confiscado todos sus bienes y el Tribunal de Responsabilidades Política inicia su procesamiento.

En Chile crea una primera escuela de arte dramático, vinculada a la Universidad. Volverá al escenario en 1944 en el Teatro Avenida de Buenos Aires con El adefesio de Alberti y La dama del alba de Casona, ambos exiliados, igual que ella. En el mismo teatro estrenará en 1945 La casa de Bernarda Alba, obra póstuma de Lorca. Seguirá haciendo giras por Argentina, Uruguay y Chile, arriesgándose con obras poco fáciles: El malentendido, de Albert Camus, es prohibido en su tercera representación.

Es nombrada directora de la Comedia Nacional de Uruguay, donde dirigirá obras de Shakespeare, Goraudoux o Molière. Dimitirá ocho años después en solidaridad con las reivindicaciones de los alumnos. Cuando se cumple sus bodas de oro sobre las tablas lo celebra dirigiendo e interpretando La Celestina en el Cervantes de Buenos Aires. En 1958 graba La casa de Bernarda Alba para la televisión argentina.

Siguió vinculada al teatro hasta sus últimos días, dirigiendo o interpretando, contraviniendo los consejos de sus médicos. Muere en el quirófano el 25 de abril de 1969 en Montevideo. En 1988, cuando se cumple el centenario de su nacimiento, sus restos vuelven al punto de partida: reposan en el cementerio de Molins de Rey. Le acompañan los de su segundo marido, fallecido en 1978.

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