Madeleine Fayot amamantando a su hija Iseult. Gustave Fayet

La abadía de Fontfroide, en el departamento francés de Aude, fue benedictina (siglo XI) y luego cisterciense (XII), tiempo al que corresponde la iglesia. El claustro es del XIII. De aquí salieron en 1149 los monjes que fundarían el monasterio de Poblet. El conjunto está en aceptable estado de conservación gracias a la restauración acometida hace un siglo por Gustave Fayet, hombre polifacético, pintor, ceramista, escritor, un artista, coleccionista de arte, mecenas de artistas de la altura de Odilon Redon o Gauguin.

Fayet, de familia de comerciantes vinculada al Canal del Midi, casó con otra mujer igualmente rica por su casa: Madeleine d’Andoque de Sériège. Con la dote de Madeleine la pareja compra la abadía de Fontfroide en 1908, después de años de abandono, y durante diez años se aplica a su recuperación hasta convertirla en centro de reunión de artistas, algunos de los cuales van dejando aquí muestra de su arte.

La memoria de Gustave Fayet es omnipresente en Fontfroide, donde se exalta su mecenazgo. Yo quiero traer aquí el recuerdo de Madeleine, la mujer que financió la adquisición del conjunto y crió a los cinco hijos del matrimonio: Gabriel, Simone, Antoine, Yseult y Léon. Gustave pintó a su esposa mientras amamantaba a su hija Yseult.

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