Aveiro es, además de una hermosa ciudad, la primera de Portugal en calidad de vida y nivel de ingresos. A mayor abundamiento, ha sabido conjugar sus aspiraciones de modernidad y el respeto a sus tradiciones. Durante siglos tuvo en la producción salinera su principal riqueza y aunque la extracción salina sigue siendo un segmento económico notable en la ciudad, hoy su actividad está muy diversificada: el turismo, la universidad y la investigación ocupan los primeros puestos.

Los canales que atraviesan la ciudad le dan el apelativo de la Venecia de Portugal. En el extremo de uno de los puentes que salvan el canal se encuentra un monumento a la Salineira, las mujeres que transportaban la sal en cestas de mimbre desde las salinas a los almacenes. Homenaje y recuerdo a las mujeres que contribuyeron a la economía local.

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