Cada vez que se produce una noticia que tiene origen en Palestina me viene a la memoria la imagen de la presidenta de la Asociación de Mujeres de Kalandia y de las mujeres que se reunían para organizar estrategias de supervivencia en un territorio, que siendo el suyo, se ha convertido en hostil.

La presidenta confesó ante mujeres que acudíamos a oírla que en todos los años de su vida no había conocido un solo día de paz. Como ella, ancianas, jóvenes y niñas estaban y siguen estando condenadas a vivir con arreglo a las condiciones que les impone Israel, privadas de libertad, de presente y de futuro.

Miro las fotografías y pienso qué habrá sido, que será de ellas, olvidadas de todos. Incluso de los suyos.

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