El trabajo del mar es duro, al rigor y penosidad de la faena a bordo hay que añadir el largo alejamiento del entorno familiar. En ese tiempo es la mujer quien asume la responsabilidad de la familia y del hogar.

En Le Grau de Roi, en la Camarga, han levantado un monumento a esas mujeres que acuden al puerto a otear en el horizonte la vuelta del marinero.

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