La monja o la mujer velada, de ambas maneras es conocido este retrato atribuido a Ridolfo Bigordi o Ghirlandaio, hijo de Domenico Ghirlandaio. Se le dio el apelativo de la monja al confundir el velo que cubre su cabeza y sus ropas oscuras y austeras cuando se trata de la vestimenta de moda en la Florencia de la época en que fue pintado, alrededor de 1515, todavía influida por las hogueras de las vanidades de Girolamo Savonarola. La inclusión del hospital de San Pablo al fondo del lienzo, induce a pensar que se trataba de alguien mecenas de la institución. En el reverso, un sello muestra las armas de la familia Niccolini. El retrato se mueve en una nebulosa de confusiones. Por una parte, no es seguro que la dama sea Ginevra de Benci, como se ha apuntado en alguna ocasión. Por otra, la obra fue inicialmente atribuida a Leonardo da Vinci y como tal adquirida por Fernando III de Lorena. Luego, a Perugino, Piero di Cosimo y, finalmente a Ridolfo Guirlandaio.

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