La maja desnuda, como su pareja vestida, han hecho correr ríos de tinta acerca de quién pudo ser la modelo que posó para Francisco de Goya. Hay quien cree que pudo ser la duquesa de Alba -a la sazón María Teresa de Silva Álvarez de Toledo- y hay quien aventura que pudo tratarse de Pepita Tudó, amante de Manuel Godoy, propietario de ambas obras. 

En el inventario de bienes de favorito, realizado en 1813, se citan ambos cuadros como “Venus“. Javier Goya, hijo del pintor, los identificaría en 1830 como “las Venus que pintó para el príncipe de la Paz“. En otros inventarios figuran como “Gitanas”. El Tribunal de la Inquisición consideró obscenas ambas pinturas.

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