Degas perseguía con sus bailarinas redescubrir el movimiento de los griegos. De ahí que volviera sobre el mismo tema de inspiración una y otra vez. La bailarina verde o basculando, que de ambas maneras es conocida, ofrece una vista del escenario desde uno de los palcos laterales altos. El pintor plasma con trazos rápidos la fugacidad de la acción, dando prueba de gran virtuosismo. La bailarina danza en el Museo Thyssen de Madrid.

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