Isabel María Parreño fue retratada (1770) por Antonio Rafael Mengs, ataviada con traje de la serranía manchega para un baile de máscaras, razón por la que el lienzo se conoce como la maja de Mengs. Tenía la dama 18 años y estaba casada con José Agustín de Llano de la Quadra, primer marqués de Llano, embajador a la sazón en la corte de Viena. Isabel será nombrada en 1793 dama noble de la reina María Luisa y, viuda del marqués, en 1799 se casará con Fernando Queipo de Llano, quien acabará donando el lienzo al museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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