Aquí estamos

Las sinsombrero

(8 de agosto, 2018)

Había conocido a la pintora Maruja Mallo y empecé a salir con ella por Madrid. Iba por los barrios bajos y por los altos, y fue entonces que inauguramos un gesto tan simple como quitarse el sombrero. Recuerdo un pleito que tuve con mi madre una tarde cuando me vio salir a la calle con la cabeza descubierta: Pero ¿por qué no llevas sombrero? Porque no me da la gana… Pues te tirarán piedras en la calle. Me mandaré construir un monumento con ellas.

Íbamos muy bien vestidas, pero sin sombrero, a caminar por el Paseo de la Castellana. De haber llevado sombrero, decía Maruja, hubiese sido en un globo de gas: el globo atadito a la muñeca con el sombrero puesto. En el momento de encontrarnos con alguien conocido, le quitaríamos el sombrero al globo para saludar. El caso es que el sinsombrerismo despertaba murmullos en la ciudad”.

Memorias de Concha Méndez

 

Las niñas no son nada

(5 de agosto, 2018)

Relata Concha Méndez (Memorias habladas, memorias armadas, Paloma Ulacia Altolaguirre):

“Los primeros veraneos de mi infancia los pasé en el Sardinero, cerca de Santander. Aquellos paseos en familia me despertaban el deseo de los viajes transatlánticos. (…) Recuerdo la visita de una amigo de mis padres. Al presentarnos al señor, éste preguntó a mis hermanos: “Pequeños, ¿qué queréis ser de mayores?”. No recuerdo lo que contestarían, pero viendo que a mí no me preguntaba nada, teniendo toda la cabeza llena de sueños, me le acerqué y le dije: “Yo voy a ser capitán de barco”. “Las niñas no son nada”, me contestó mirándome.

De ahí venimos. Ellos y nosotras.

 

El lobo asoma el hocico

(4 de agosto, 2018)

Ya sabéis el cuento de Pedro y el lobo. Que viene el lobo, que viene el lobo, acostumbraba a gritar el pastor, por broma o por incordiar. Los vecinos se movilizaban en su ayuda hasta que, hartos de tanta tontería, cuando llegó de verdad el lobo nadie le prestó atención y el animal se comió a las ovejas.

En los últimos tiempos es frecuente oír el cruce de acusaciones de fascismo, de manera que ya se escuchan voces que advierten del riesgo de usar las palabras en vano no vaya a ocurrir como a Pedro, el pastor.

Sucede, sin embargo, que en este tiempo estamos viendo hechos -no declaraciones, no fotos, hechos- que deberían ponernos en alerta. La actuación del gobierno italiano en materia de inmigración es una manera de obrar claramente xenófoba y la xenofobia no es sino una expresión de fascismo. Que otros gobiernos de países miembros de la Unión Europea sintonicen con el italiano solo hace aumentar el riesgo. Estas cosas que ocurren delante de nuestras narices ya ocurrieron en la década de los treinta del pasado siglo y sabemos cómo acabó la historia. Que Pablo Casado, nuevo presidente del PP, haga declaraciones incendiarias sobre la inmigración, falseando los datos sin recato, viene a demostrar la dificultad que tiene la derecha española para asumir los principios democráticos de las derechas civilizadas, quizá por falta de práctica. Revela, de paso, la necesidad que tiene España de un partido conservador democrático, civilizado e ilustrado.

Sin salirnos del territorio nacional, lo que está ocurriendo en el movimiento independentista catalán es un intento de dominación claramente supremacista, esto es, xenófobo. No queremos vivir con esa gente que no es ni tan rica, ni tan culta, ni tan catalana como nosotros, vienen a decir. Llevan décadas falseando la historia -una tentación típicamente conservadora, porque los partidos nacionalistas son conservadores por definición- para crear unos cimientos en los que sustentar sus reivindicaciones. No importa, aunque la historia que se inventan fuera cierta, que no lo es, lo suyo seguiría siendo xenofobia.

Es verdad que todavía las ovejas estamos en un aprisco aparentemente sólido y protegido. Pero deberíamos estar alertas y desarmar ideológicamente los ataques. Porque es posible que aún no llegue el bicho pero eso que estamos viendo no es otra cosa que el hocico del lobo.

 

Muy buenas

Soy periodista. He trabajado en prensa escrita, algo en radio y un poco en televisión; también en comunicación institucional. A lo largo de mi vida profesional he escrito sobre política municipal, sobre política a secas, sobre pesca, sobre acuicultura, sobre seguridad laboral, sobre inmigración, sobre mujeres, sobre sanidad marítima, sobre empleo, sobre pensiones… En general sobre el mundo en que vivimos.

Cuando me jubilé seguí escribiendo en un blog. Porque lo que a mí me gusta de verdad es escribir. En ese espacio libre y sin limitaciones he seguido escribiendo casi de todo también. “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino la que se da mejor”, dejó dicho García Márquez. He procurado dar las noticias de la mejor manera posible.

Ahora que entro en los setenta he decidido regalarme una página web, con mi dominio, mi hosting y mi canesú. No por nada en especial, sino porque me ha parecido que, después de cruzar la década brindando con el colega en el París de la Francia, no hay plan que me guste más para la próxima década que seguir escribiendo a mis anchas.

Así que estáis invitados a pasaros por esta vuestra casa cuando queráis en la seguridad de que vais a ser bienvenidos siempre. Si os apetece comentáis; si no, tampoco pasa nada. En este rincón voy a colgar mis cosas, incluidas esas fotos que hacemos a cuatro manos el colega y yo.

También dijo el nobel colombiano que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Con ambas afirmaciones estoy de acuerdo. No sé si lo dijo el gran Gabo pero estoy convencida de que el periodista de verdad lo es para siempre. Por eso sigo dándole a la tecla, contando historias y tratando de encontrar respuestas.