Imágenes de mujer

Thomas Gainsborough

Sarah Buxton

Sarah Buxton era joven de buena familia de Bellfield. Aparece aquí retratada por Thomas Gainsborough, uno de los grandes retratistas de la escuela británica del siglo XVIII. El óleo que cuelga del Museo Thyssen es solo un fragmento del cuadro original, que sufrió grandes daños en el incendio del lugar donde se encontraba. Sarah se casó en junio de 1777 con Charles Dumbleton, con quien tuvo cuatro hijos. Murió en 1783.

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Itziar Carreño Echeandía

Retrato de mi mujer, llamó Jorge Oteiza a esta obra suya realizada en yeso el año 1947. Su mujer tenía nombre y su llamaba Itziar Carreño Echeandía. Su historia de amor empezó cuando ambos andaban en la treintena, se casaron en Argentina en 1938. Ella lo cuidó para que pudiera dedicarse a su arte hasta su muerte, ocurrida el 31 de diciembre de 1991. Entonces, Oteiza construyó dos cruces de madera que colocó en la tumba de Itziar, en el cementerio de Alzuza (Navarra). En una de ellas se leía las fechas del nacimiento y muerte de ella. En la otra, la del nacimiento de él, a la espera de su fallecimiento, que ocurrió el 9 de abril de 2003.

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Johan Zoffany

Ann Brown, actriz

Ann Brown fue una actriz que trabajó en la compañía de David Garrick y entre 1772 y 1776 en el Covent Garden. El pintor Johan Zoffany la retrató representando el papel de Miranda en La tempestad, de Willian Shakespeare, situada en un romántico paraje, probablemente un decorado teatral. Ann nos mira al tiempo que dibuja un corazón con un punzón en la roca. En el hombro izquierdo luce un broche con la efigie de un hombre. El pintor reproduce con detalle los bordados y la calidad del vestido y de las perlas que adornan a la actriz.

Ann Brown convertida en Mrs. Cargill después de casarse, murió ahogada en 1784 en el naufragio del barco que la devolvía a Gran Bretaña después de una tournée por la India.

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Jean Marc Nattier

Madame Bouret como Diana

Esta joven retratada en 1745 por Jean-Marc Nattier se llamaba María Teresa Tellez d’Acosta y se había casado diez años antes con Etienne Michel Bouret, administrador de la Casa del Rey de Francia.

El pintor imagina a la dama como la diosa Diana sosteniendo el arco en su regazo, el carcaj con las flechas sobre la roca y los símbolos de la diosa en la piel de leopardo que cubre sus brazos, ella envuelta en una túnica. Prototipo de elegancia de la época.

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Georges Desmarées

María Rosa Walburga

Esta señora que veis es María Rosa Walburga, retratada en 1750 por Georges Desmarées, un pintor franco-holandés que se hizo famoso en Alemania, siguiendo la tendencia rococó de su tiempo. El artista pintó a María Rosa y a su marido, Franz Carl von Soyer. Desmarées presenta a una mujer de belleza correcta, que viste lujosas telas y mira de frente, enseñándonos la joya que guarda en su chal

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Pompeo Batoni

María Benedetta di San Marino

La condesa María Benedetta di San Martino se arregló lo mejor que supo para posar ante Pompeo Batoni, que era un experto en poses de este tipo y había retratado para la posteridad a la mayoría de los británicos que pasaban por Roma, donde tenía su taller en la segunda mitad del siglo XVIII.

Si hemos llegado a conocer a María Benedetta di San Martino es gracias a la inscripción que aparece debajo de la firma de Batoni. La condesa eligió traje y complementos en la gama de azul-gris para combinar con el prendedor recogiendo las perlas que luce sobre el laborioso peinado que, a mayor abundamiento, remata con un ramito de flores. La señora podía ser un modelo de elegancia pero no de sencillez.

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Cornelis de Vos

Antonia de Canis

Antonia Canis tenia veinticinco años cuando en 1624 fue retratada por Cornelis de Vos vistiendo sus mejores galas. Sabemos que es ella por el escudo que aparece en el ángulo superior derecho del óleo. La primera mitad del escudo -tres cabezas de venado- corresponde a Ja van Eversdtck, marido de Canis, y la segunda, tres canes y una estrella roja, es el escudo familiar de la propia Antonia. El mismo escudo con los nombres del matrimonio se encuentra en una vidriera de la iglesia carmelita de Amberes, que había sido donada por el matrimonio un año antes.

Cornelis de Vos se especializó en retratos individuales y de grupo y fue muy popular entre la rica burguesía de Amberes. El retrato de Antonia Canis expresa el poderío familiar pero también el refinamiento y buen gusto de la dama retratada. ¡Ay, ese abanico de plumas!

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Barthel Beham

Úrsula Rudolp

Úrsula Rudolp posó de tal guisa para el pintor Barthel Beham, especializado en retratos y temas religiosos. Úrsula estaba casada con Ruprecht Stüpf, así que Beham retrató a la pareja en 1528. La señora se puso para la ocasión su joyero al completo, para que se supiera que los Stüpf eran una familia postinera.

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Giannantonio Boltraffio

Dama como Santa Lucía

Otra dama anónima de la que se ignora prácticamente todo. La pintura es obra de Giannantonio Boltraffio, discípulo de Leonardo. Se da un aire a la Bella ferretera y, a falta de otros datos, es identificada como “Retrato de dama como Santa Lucía“, en alusión a la varilla con el ojo que porta en la mano. Quizá fuera una referencia al nombre de la dama o al patronazgo de la santa sobre la familia. Sea quien sea, Boltraffio estuvo inspirado al jugar con las luces luces y las sombras sobre el rostro de la mujer retratada, que nos mira como ensayando una sonrisa.

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