Ada Lovelace, una mente matemática

Cuando hablamos de nuevas tecnologías invariablemente vienen a la mente o a la conversación nombres de sesudos caballeros que acertaron a intuir que los números ocultaban una nueva forma de comunicación en un mundo también nuevo. Sin embargo, la primera persona en formular un algoritmo, idea iniciática que conduciría a las computadoras, fue una mujer: Ada Lovelace, nacida Ada Byron.

Ada llegó al mundo en Londres, el 10 de diciembre de 1815, en una familia singular. Su madre, Anne Isabella -Annabella- Milbanke, era una activista progresista, antiesclavista y matemática brillante. Su padre, era el ya entonces famoso poeta Lord George Byron, quien la llamaba “mi princesa de los paralelogramos”. En verdad, Ada no llegó a conocer a su padre pues el matrimonio Byron duró apenas un año. Cuando Annabella se cansó de las infidelidades de su marido, que eran públicas y a cual más escandalosa, y de las estrecheces de su vida en común, cogió a la niña, que tenía un mes, y abandonó la casa familiar. Poco después, Byron salía de Inglaterra huyendo de las deudas y de los escándalos; moriría ocho años después sin haber vuelto a su país.

Así que Ada fue educada por su madre, quien trató de protegerla de la fama paterna y de inculcarle una formación como la que recibían los chicos de su tiempo, tan distinta a la de las jóvenes, no exenta de rigor. A pesar de que siempre tuvo una salud precaria, aprendió música, idiomas clásicos y modernos, historia, ciencias, matemáticas… Desde niña estuvo rodeada de personalidades brillantes y famosas, como el físico Michael Faraday, el novelista Charles Dickens o Mary Somerville, ilustre científica y matemática, que fue su tutora y amiga. Durante años estudió el movimiento de las aves y dibujó infinidad de bocetos de una máquina con la que pretendía volar.

A los 19 años se convirtió en lady King al casarse con lord Willian King, perteneciente a una familia influyente. La pareja tuvo tres hijos en los cuatro años siguientes. Cuando en 1837 Willian King pasó a ser conde de Lovelace, Ada adoptaría definitivamente el nombre de Ada Lovelace, con el que ha pasado a la historia. King era hombre de pocas inquietudes; la correspondencia cruzada entre Ada y Mary Somerville revela que aquella se sentía frustrada por la dificultad de compaginar la maternidad y sus aspiraciones intelectuales. Poco después protagonizó algún romance escandoloso.

Ada destacó desde muy joven por su excelente formación y por sus costumbres, alejadas de la rigidez victoriana. Tenía 18 cuando conoció a Charles Babbage, famoso matemático e inventor, catedrático en la universidad de Cambridge, con quien le unirían lazos de amistad y una estrecha colaboración. Cuando Babbage trabajaba en una máquina calculadora, que él llamaba máquina de las diferencias, Ada ideó una máquina analítica, un artilugio considerado el antecedente de los ordenadores modernos. Sobre el proyecto de Babbage escribió un artículo Luigi Federico Menabrea, ingeniero militar y político italiano, en el que describía la estructura básica de la máquina. Ada tradujo este artículo al inglés añadiendo notas explicatorias que duplicaban la extensión del texto original. Estas aportaciones de Ada -en las que avanza conceptos de programación- hacen del documento uno de los más importantes de la historia de la computación. Proponía ya la posibilidad de operar sobre cualquier tipo de información manipulando símbolos y no solo números, lo que era en sí mismo un avance revolucionario. Las notas incluían un algoritmo que demostraba cómo podía utilizarse la máquina para computar una secuencia de números complejos, esto es, creaba el primer programa de ordenador de la historia. La máquina se programaba mediante tarjetas perforadas, que también almacenaban datos, justamente el sistema que fue utilizado para programar los primeros ordenadores más de un siglo después. El proyecto de Babbarge y Lovelace no llegó a plasmarse en realidad porque la tecnología de la época era incapaz de fabricar los componentes que necesitaba.

Pocos años después, Ada y algunos de sus amigos aficionados a las carreras de caballos trataron de crear un modelo matemático que les permitiera ganar en las apuestas pero el proyecto resultó un fracaso que le condujo a la ruina. En 1852 se le detectó un cáncer de útero. Murió a finales de ese mismo año, acompañada de su madre y de su marido. Quiso ser enterrada junto a su padre, en Nottinghamshire.

En 1953 se publicaron con el nombre de Ada Lovelace las notas sobre la máquina de Babbage, reconociendo aquellas como descripción del software de un modelo anticipado de ordenador. En 1980 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos bautizó como Ada su lenguaje de programación. La British Computer Society creó en 1998 un premio con su nombre, la medalla Lovelace. A mediados de octubre se celebra cada año un “Día de Ada Lovelace” para elevar el perfil de las mujeres en la ciencia, la tecnología y las matemáticas. Con el mismo objetivo de aumentar la presencia de las mujeres en los movimientos de código abierto se creó la Iniciativa Ada. En España, lleva su nombre el edificio de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid, donde se imparten los grados de Ingeniería Informática, de Tecnologías y Servicios de Telecomunicación.

Así que, en adelante, cuando veáis a ellos pavonearse sobre un ordenador o poner en duda la capacidad de ellas de entender en qué consiste el sistema, recordad que fue una mujer, Ada Lovelace, la primera en alumbrar el camino que hoy recorremos todos con soltura.

One thought on “Ada Lovelace, una mente matemática

  1. Ada tiene sus detractores y sus seguidores incondicionales, a cual más fan.

    Muy bien traído el perfil de la madre, una señora excepcional y que ha sido totalmente invisibilizada, cuando no reducida a loca del Hola.

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