Leonor de Castilla, reina de Inglaterra

La reciente visita oficial de los reyes de España a Gran Bretaña incluía una cita curiosa: un homenaje en su tumba de la abadía de Westminster a la reina Leonor, que fue infanta de Castilla y reina de Inglaterra. ¿Quién es esta Leonor a la que, al parecer, tanto estiman los monarcas españoles hasta el punto de haber puesto el nombre a su heredera? Pues ni más ni menos que una hija de Fernando III el Santo -iniciador de la catedral de Burgos- y de su segunda esposa, Juana de Danmartin, condesa de Pontieu; hermanastra, por tanto de Alfonso X el Sabio.

Andaba este rey enfrentado al de Inglaterra, entonces Enrique III, por la propiedad de Gascuña, territorio francés que ambos reclamaban como propio y que había sido entregado a Castilla como dote de Leonor de Inglaterra en su matrimonio con Alfonso VIII. Enrique envió a su heredero -Eduardo, entonces de quince años- al frente de una delegación que debía negociar un acuerdo con las Cortes de Toledo sobre el territorio en litigio. Se consiguió, en efecto, un pacto que incluía el matrimonio de Eduardo y Leonor, siendo Gascuña la dote de la novia.

La boda se celebró el 18 de octubre de 1254 en el monasterio de las Huelgas de Burgos, donde previamente Alfonso X había armado caballero a su cuñado. Los novios llegaban a Londres al año siguiente donde Leonor fue recibida con reticencia, por temor a que inclinara los intereses de la corona a favor de Castilla antes que a los de Inglaterra. Sin embargo, su influencia resultó muy positiva para su país de adopción y acabó siendo respetada y querida. Con ella los ingleses conocieron y apreciaron la decoración de las mansiones con tapices y una etiqueta más refinada de la que usaba la corte inglesa. Llevó también jardines, frutas y hortalizas que en Castilla habían introducido los árabes pero que eran desconocidos en Inglaterra. Y llevó, sobre todo, ovejas castellanas que se adaptaron a los páramos del norte y que, con el tiempo, serían la base de la industria textil inglesa.

Eduardo y Leonor vivieron un amor intenso y correspondido del que nacerían al menos quince hijos, que fueron encomendados al cuidado de las abuelas pues el matrimonio se aplicó con verdadera dedicación a los asuntos públicos, sin separarse jamás, ni siquiera cuando en 1270 Eduardo se embarcó en la Novena Cruzada para recuperar la fortaleza de Acre en Tierra Santa. Allí que fueron ambos con un ejército de un millar de combatientes. La expedición no solo no obtuvo ningún resultado, pues la fortaleza no volvió a manos cristianas, sino que costó la vida del rey francés Luis IX y ñestuvo a punto de costar la vida al mismo Eduardo que resultó envenenado, según unos relatos por la picadura de una víbora y según otros por el veneno de un puñal. En lo que todos los relatos coinciden es en que la rápida actuación de Leonor absorbiendo el veneno de la herida salvó la vida de su esposo.

Estando el heredero en la Cruzada murió Enrique III así que cuando la pareja volvió a Inglaterra lo hicieron ya como reyes. Eduardo I fue coronado el 19 de agosto de 1274. Leonor le acompañó también en sus guerras para conquistar Gales, lo que consiguió finalmente en 1284. En abril de ese año había dado a luz a su hijo Eduardo, quien resultaría ser el primer príncipe de Gales y reinaría como Eduardo II.

Leonor murió en Harby el 28 de noviembre de 1290. Había compartido con Eduardo 36 de sus 48 años. Su cuerpo fue embalsamado en Lincoln, en cuya catedral se depositaron sus vísceras. El dolor del rey fue tan intenso como había sido su amor. Ordenó trasladar el cadáver a Londres para ser enterrado en la abadía de Westminster y en cada una de las doce paradas del camino mandó levantar una cruz que recordara a las generaciones futuras el paso de la reina. En Lincoln, Gratham, Stamford, Geddington, Northampton, Stony Stratford, Woburn, Dunstable, St Albans, Waltham, Westcheap y Charing Cross se alzaron cruces, primero de madera y luego de piedra, conocidas como las Eleanor Crosses. De las primitivas solo permanecen tres, las de Geddington, Hardingstone y Waltham. Donde se emplazaba la cruz original en Charing Cross se alza desde 1675 la estatua ecuestre de Carlos I. El monumento a Leonor en Charing Cross -junto a Trafalgar Square- es posterior. De planta octogonal y 21 metros de altura, en él se pueden identificar los escudos de Inglaterra, de Castilla y del condado de Pontieu, así como escultura la de la reina con los atributos reales. La versión romántica quiere que charing sea una adaptación del francés chére reine (querida reina) pero también puede que aluda a la curva que allí hace el Támesis, del término anglosajón cerring.

El sepulcro que se encuentra en Westminster es de bronce dorado y fue esculpido por William Torel en 1291. “Aquí yace Eleanor, quien fue reina de Inglaterra, esposa del rey Eduardo hijo del rey Enrique e hija del rey de españa y la condesa de Pontieu, en cuya alma Dios, en su misericordia, ten piedad. Amén”, reza el memorial de esta reina, nacida infanta de Castilla.

2 thoughts on “Leonor de Castilla, reina de Inglaterra

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