Francisca Bohigas, diputada y maestra

Francisca Bohigas Gavilanes (Barcelona, 1893-Madrid, 1973) fue una mujer de su tiempo: maestra, inspectora de primera enseñanza, escritora, política, diputada de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en las elecciones de 1933.

Había nacido en Barcelona, donde estudio magisterio. En el curso de 1917-18 se alojó en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde estableció amistad con Matilde Huici y Victoria Kent. En 1924, estando de inspectora de primera enseñanza en Lérida logró una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, con la que pudo viajar a Ginebra a conocer las corrientes europeas de psicobiología.

En 1928 pide el traslado a la plaza de inspectora de La Bañeza (León) que estaba vacante. Allí se incorpora plenamente a la vida política de la provincia a través de la Unión Patriótica, grupo fundado por el dictador Miguel Primo de Rivera, donde se revela como excelente oradora, hecho notable en una provincia donde las mujeres no tienen presencia pública. Francisca es una mujer conservadora y creyente, que dará a conocer sus ideas a través del Diario de León. Desde sus columnas invita a las damas leonesas a formarse y participar en la vida pública.

En noviembre de 1931 interviene en la creación del partido Acción Femenina Leonesa, del que es elegida presidenta. El partido está formado solo por mujeres pero los asesores son hombres. La presidenta no se opone a la República sino que pretende hacerla más amable infiltrándole la savia del cristianismo. Perteneció a la Asociación Católica de Propagandistas y a la Federación Católica de Maestros Españoles.

Francisca Bohigas con Gil Robles y otros políticos de la CEDA

En las elecciones de 1933 consigue un escaño a las Cortes, convirtiéndose en la primera mujer conservadora en obtener un escaño después de haberse aprobado el sufragio femenino. Será también la única política de la derecha católica en aquellas Cortes. El febrero de 1935 presentó, con el apoyo de Gil Robles, un proyecto de ley contra la coeducación, uno de sus argumentos favoritos en escritos y conferencias. Proponía también la supresión de la Escuela Normal Única en favor de las Escuelas Normales segregadas, propuesta que solo prosperó después del levantamiento militar. Realmente, se opuso a todas las reformas progresistas de la República.

No le permitieron repetir. En las elecciones de 1936 fue apartada de las listas, momento en que ella vuelve a su puesto de inspectora en el que se mantuvo hasta su jubilación el año 1962. De las cinco diputadas que habían sido elegidas en 1933, solo ella no hubo de partir al exilio.

Su ideología conservadora no le libró de sinsabores ni durante la República ni durante la dictadura. En 1933, cuando fue elegida candidata de la CEDA, fue expedientada por no incorporarse a su puesto de trabajo después del permiso concedido, lo que fue interpretado como una sanción ideológica. En plena guerra civil se enfrentó a un comandante de la Guardia Civil cuando las tropas rebeldes ocuparon una de las escuelas femeninas de la provincia. Francisca Bohigas interpretó la ocupación como “una clara alteración a la normal escolarización de las alumnas”. Entonces fue sancionada con suspensión de empleo y sueldo, sanción que fue levantada con la orden de su traslado a Sevilla. Al término de la guerra fue depurada como tantos miles de maestros, destituida de su puesto de inspectora y, luego, repuesta.

En su nuevo destino se dedicó a defender su ideología cristiana tradicional y conservadora en colaboración con la Sección Femenina de la Falange. Escribió sobre cuestiones referidas a la organización del hogar, profesiones femeninas y orientaciones pedagógicas del credo franquista. Fue condecorada con la Cruz de Alfonso X el Sabio, la Orden de Cisneros y la Y de plata de la Sección Femenina. Murió en Madrid en 1973.

Cuando pensamos en las mujeres que brillaron durante la República, lamentamos justamente la enorme pérdida sufrida por el exilio. Mujeres de gran valor forzadas a trabajar fuera de su país. Ahora bien, ¿cómo se sintieron en su fuero interno aquellas mujeres que, habíendo disfrutado de su propia libertad y autonomía durante la República, permanecieron en una España en dictadura que limitaba cualquier libertad, que consideraba a todas las mujeres como menores de edad, siempre bajo la tutela de un varón?

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