Eloísa D’Herbil, compositora

Eloísa d’Herbil (Cádiz, 22 de enero, 1842-Buenos Aires, 22 de junio, 1943) fue una aristócrata, hija del barón francés Joseph d’Herbil y de la duquesa portuguesa Raquel Ángel de Cadia, que llegó a ser famosa como compositora de una música tan inequívocamente masculina como el tango.

En París siguió estudios con Liszt, quien la llamaba Chopin con faldas. A los trece años ya había actuado en el Teatro Real de Madrid. Su destreza como pianista le condujo a actuar ante la reina Isabel II en Madrid y ante Victoria de Inglaterra en Londres.

A los dieciocho años se trasladó a Cuba, donde su padre tenía intereses económicos, y ya no volvió a Europa. Allí fue alumna del compositor americano Louis Moreau Gottschalk. Casó en primeras nupcias con Leon de Saint Romain, por lo que en su primera actuación en Buenos Aires, en 1868, se presentó como Eloísa d’Herbil de Romany.

En la capital argentina conoció a Federico Silva y Barboza, banquero uruguayo que se convertiría en su segundo marido y cuyo apellido añadió al suyo. Sus actuaciones no tenían interés económico sino social, actuaba a beneficio de las víctimas del cólera o de causas benéficas.

Desde su llegada a Buenos Aires se sintió atraída por la música tanguera, así que se dedicó a la composición de tangos, rompiendo de golpe dos estereotipos: que esa era una música de hombres y que lo era solo de las clases populares. Mujer y aristócrata, Eloísa compuso un centenar largo de tangos, algunos de los cuales se han perdido y otros figuran como de autor anónimo, lo que sucede con harta frecuencia cuando se trata de mujeres. Nos han quedado: El Güeco, El maco, Que sí, que no, La multa, Yo soy la rubia, Che, no calotiés, ¿Y a mí que?, Por la calle de Arenales, entre otros, manteniendo al tiempo una activa vida social, relacionándose con las élites políticas y culturales.

Fue una adelantada a su tiempo al poner música a los versos de poetas románticos conocidos como el argentino Carlos Guido y Spano o el español Gustavo Adolfo Bécquer. Compuso también minuetos, valses, scherzos o romanzas, partituras para piano que se editaron en América y Europa. Suya es la Marcha fúnebre a Sarmiento y Plegaria a la Virgen de Luján. En 1934 compondría el Himno del Congreso Eucarístico, dedicado a Eugenio Pacelli, quien sería papa Pío XII.

Murió a los 101 años, después de haber roto los esquemas que se decían prohibidos a la mujer.

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