Dolores Catarineu, poeta

Dolores Catarineu Saldaña (Aravaca, Madrid, 30 de diciembre de 1914-Madrid, 28 de junio de 2006) fue una poeta perteneciente al grupo Jóvenes y el Arte, conservadores y falangistas en su mayoría. En sus inicios fue apadrinada por Juan Ramón Jiménez, es autora de dos poemarios y de frecuentes colaboraciones poéticas en revistas de posguerra.

Había nacido en una familia burguesa, era la hija menor del matrimonio formado por María Amparo Saldaña y José Caterineu, padres de dos hijos más: Juan José y Amparo. La familia paterna llevaba décadas dedicada a la producción de jabones y lejías, desde que algunos de sus antepasados oriundos de la Provenza llegaran a España a finales del siglo XVIII huyendo de la revolución francesa. Descubrieron entonces que en Sevilla se elaboraba un jabón muy similar al famoso jabón de Marsella que se producía en Francia. El jabón sevillano contaba con el patrocinio de la Corona y se exportaba a las Indias como producto de lujo. Los Catarineu franceses mejoraron la receta sevillana aumentando el porcentaje de aceite, patentaron la fórmula, ampliaron su producción y desde los primeros años del siglo XIX se dedicaron a comercializar las pastillas del Jabón de Castilla, teniendo como base empresarial la localidad de Aravaca y la residencia compartida entre esa localidad y Madrid.

Lolita Catarineu, como era conocida de niña, era aficionada al teatro, la música, el baile y la literatura, como era propio de las jóvenes de su clase, y, como ellas, participó en las fiestas que la burguesía local organizaba en los veranos. En los primeros años treinta parece que asistió a clases como oyente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Ella y su hermana Amparo participaron igualmente en Los Crepúsculos, las fiestas literarias que organizaba el grupo Los Jóvenes y el Arte, integrado por jóvenes escritores e intelectuales que reivindicaban el romanticismo conservador y nacionalista frente a los intelectuales progresistas republicanos. Más o menos afines a las ideas falangistas, organizaban sua actos en lugares emblemáticos de los alrededores de Madrid. El grupo estaba auspiciado por Mariano Rodríguez Rivas y Huberto Pérez de la Ossa y entre sus miembros se contaban Alfredo Marqueríe, Agustín de Foxá, Margarita Pedroso, Luis Escobar, Eduardo Marquina, José María Pemán o César González Ruano. En uno de esos actos, celebrado a finales de 1935 en los jardines del Palacio de Osuna, Dolores recitó sus propios versos: Principio crepúsculo doliente e Y suave claridad de la luna tardia.

En el domicilio familiar de la calle Valverde de Madrid las hermanas Catarineu habían organizado una especie de salón literario al que asistían escritores noveles. La joven poeta, admiradora de Juan Ramón Jiménez, se atrevió a mostrarle sus versos y él le ofreció su protección. Corrigió personalmente los poemas que le había presentado, preparó su edición y prologó su primer libro, de clara influencia juanramoniana, publicado en 1936 en la imprenta de Silverio Aguirre con el título Amor, sueño, vida. («En las praderas bailan / blancas estrellas. / ¿Cómo quiero tu boca / cuando te alejas!»). Son versos luminosos, con ritmo, con abundantes exclamaciones e interrogantes. Ese mismo año había publicado tres poemas en la revista universitaria Floresta de Prosa y Verso, dirigida por Francisco Giner de los Ríos.

Tras el paréntesis de la guerra civil Dolores siguió participando activamente en lo que pudiera llamarse vida intelectual, habida cuenta de que la mayoría de intelectuales no afines a la dictadura habían sido empujados al exilio o habían muerto. Publicó artículos y versos en las revistas La Estafeta Literaria, Acanto y Mediterráneo así como en Y, una publicación de la Sección Femenina de Falange, donde publicó un poema dedicado a José Antonio, fundador de Falange, en un número que contaba con firmas igualmente falangistas como la de Dionisio Ridruejo.

En 1943 apareció su segundo y último libro de poemas: Siempre, de influencia juanramoniana como el primero, -aunque Juan Ramón permanecía en el exilio- que incluye unos versos elegíacos dedicados a José Antonio Primo de Rivera. Sobre Siempre, Enrique Azcoaga destacó en la revista Escorial su “calidad de diario, de poesía que dicta el resumen cotidiano y la presencia del amor como tema nuclear”.

En 1944 publicó nuevos poemas en un cuadernillo de ocho páginas titulado Nuevos paisajes. En 1948 participó, junto a las escritoras Josefina de la Torre y María Luz Martínez de Valderrama (hija de Pilar de Valderrama, Guiomar) y las actrices Josita Hernán y Ana Mariscal, en Alforjas para la poesía, lecturas poéticas que se celebraban en el Teatro Lara de Madrid. El 5 de enero de 1950 intervino en el recital Poesía femenina contemporánea, celebrado en el Aula Magna del Instituto de San Isidro de Madrid, donde le acompañan, entre otras poetas, Josefina de la Torre, Josefina Bolinaga, Carmen Conde, Concha Espina y Blanca de los Ríos.

César González-Ruano incluyó a Dolores Catarineu en su Antología de poetas españoles contemporáneos en lengua castellana (1946) y Federico Carlos Sáinz de Robles también lo hizo en su Ensayo de un diccionario de la literatura .(1949). En cambio, Carmen Conde no la mencionará en su antología Poesía femenina española viviente (1955). Todavía en los años cincuenta participaría en recitales de poesía y publicaría algunos poemas en la revista Poesía Española, dirigida por José García Nieto; escribió un poema titulado El faro, con ocasión de la muerte de Juan Ramón, en 1956, que en la práctica vino a cerrar la producción poética, que él había contribuido a iniciar.

Catarineu se había casado a finales de los años cuarenta con un pintor alemán, Hans Bloch, no muy popular pero acreditado entre los críticos y el matrimonio se dedicó a viajar. Permanecieron un tiempo en Nueva York y luego se asentaron en Guinea Ecuatorial, entonces una colonia española, donde explotaron una plantación maderera mientras ambos se dedicaban a sus respectivas profesiones, él pintaba y ella escribía. Pero así como él expuso y vendió buena parte de su cotizada obra, ella no publicó más.

Los últimos años de su vida se mantuvo en una voluntaria penumbra. La empresa familiar fue clausurada a la muerte de su hermano Juan Jose, en 1975. Hans Bloch murió el 31 de julio de 1996, su hermana Amparo, el mismo día cinco años después. Juan Manuel Bonet, amigo y admirador suyo, la recordaba en ese tiempo como una mujer menuda, elegante y lúcida hasta el fin. En su piso de la calle General Martínez Campos, 39, que se asoma al jardín del Museo Sorolla, la encontró la muerte, el 28 de junio de 2006. Sus restos reposan en el cementerio de Aravaca.

Fuentes: Gómez González, Juana Coronada. Tesis doctoral: Mujeres escritoras de la preguerra: estudio bio-bibliográfico de Cristina de Arteaga, María Teresa Roca de Togores, Josefina Romo Arregui y Dolores Catarineu

Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Edición Pepa Merlo. Fundación José Manuel Lara. 2010

Real Academia de la Historia. Dolores Caterineu Saldaña.

Foto: Del disco Cantando a las poetas del 27, de Sheila Blanco. Diseño de Vanesa Álvarez

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