Portada del libro Cuentos para Gadea. La niña que no conoció la guerra
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Es una recopilación de cuentos que he ido escribiendo desde hace años, algunos tienen que ver con mis recuerdos personales de niña, naturalmente vinculados a Aranda, otros son el resultado de mis impresiones de lugares visitados, por ejemplo el del túnel de Irati, el pozo azul, San Pedro de Tejada. Y uno, que a mí me gusta especialmente, que tiene como protagonista una de las esculturas del Museo Sacro de San Juan.

También he querido recoger tres historias de mujeres inmigrantes, muy ajustadas a vivencias reales que me contaron ellas mismas, para que no se nos olvide que los españoles también fuimos inmigrantes, que ahora hay cerca de dos millones trabajando fuera de España y que nada nos garantiza que las nuevas generaciones no se vean obligadas asalir.

He pretendido contar a Gadea, esta niña que es nativa digital y entusiasta del mundo manga que los niños nos divertíamos en el mundo analógico, antes de internet.

Hablo de Pablo de Pablo, el Barriles, a quien yo tenía mucha estima, de la señora Estefanía, que vendía chuches en la Plaza Mayor, de la bajada del ángel, hablo de la guerra y la posguerra, del accidente de la Curva del Diablo, que me impresionó mucho porque conocía a algunos de los chicos que murieron, de las timbas que se organizaban en Aranda y he querido resolver una leyenda urbana muy extendida en mi niñez, la de que en una de esas timbas un tipo se jugó a la mujer.

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