Clotilde García Castillo era hija del fotógrafo donde el joven Joaquín Sorolla hacía prácticas de fotografía. Allí se conocieron, casi adolescentes, se enamoraron, se casaron y vivieron juntos hasta la muerte del pintor. Clotilde fue para Sorolla modelo en muchas de sus obras e inspiración en su tarea. Pero fue más, ella cuidó del marido y padre de sus hijos, se encargó de la organización de la casa para que el artista pudiera dedicarse a su arte y de la de muchas de las exposiciones que encumbrarían a su marido a la cúspide de la fama. A la muerte de Sorolla Clotilde donó al Estado español su casa y sus obras para organizar el museo que lleva el nombre del pintor. Pintar y amarte, eso es todo, escribió el pintor a su esposa.

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