“Esposa del autor” reza la cartela bajo el cuadro que abre el comentario en el Museo Marceliano Santamaría de Burgos. La esposa tenía nombre y se llamaba Carmen Orán. El Museo mantiene las cartelas como las tituló su autor, en un tiempo en que la sociedad estaba regida exclusivamente por hombres y las mujeres eran meros satélites bajo su influencia.

Los museos tienen una función didáctica, aparte de proteger las obras artísticas. Enseñan a las nuevas generaciones el legado de sus antepasados y educan. Educan bien o mal, según. Hay museos modélicos, como el de Málaga o el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (en cuyo catálogo figura con el número 597 otro retrato de la esposa con su nombre), que documentan sus obras y las señalan debidamente. Y otros que se duermen en el pasado.

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