Carmen Martín Gaite

Nacimiento: 8 de diciembre de 1925, Salamanca

Muerte: 23 de julio de 2000, Madrid

Obras: Novelas: El balneario (1955, Premio Café Gijón), Entre visillos (1958, Premio Nadal), Ritmo lento (1963), Retahilas (1974), Fragmentos de interior (1976), El cuarto de atrás (1978, Premio Nacional de Literatura, Narrativa), Caperucita en Manhattan (1991), Nubosidad variable (1992), La reina de las nieves (1994), Lo raro es vivir (1997), Irse de casa (1998).

Poemas: Ocho siglos de poesía gallega (1972), A rachas (1976),

Cuentos: Un día de libertad (1953), Las ataduras (1960), Cuentos completos (1978), El castillo de las tres murallas (1981), El pastel del diablo (1985), Dos relatos fantásticos (1986), Cuentos completos y un monólogo (1994), De su ventana a la mía (1996),

Ensayo: El proceso de Macanaz, historia de un empapelamiento (1970), Usos amorosos del dieciocho en España (1972), La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas (1973), El conde de Guadalhorce, su época y su labor (1977), Macanaz, otro paciente de la Inquisición (1975), El reino de Witiza (1982), El cuento de nunca acabar (1983), Desde la ventana (1987), Usos amorosos de la posguerra española (1987, Premio Anagrama de Ensayo), Agua pasada (1993), Esperando el porvenir. Homenaje a Ignacio Aldecoa (1994), Cuéntame (1999)

Teatro: La hermana pequeña (1999)

Carmen Martín Gaite se dio a conocer con la obra Entre visillos. Formó con Rafael Sánchez Ferlosio un matrimonio emblemático de la literatura de mitad del siglo XX. Tuvo el reconocimiento popular y el de la cultura oficial pero, sobre todo, fue un modelo de escritoras y, en un tiempo de oscuridad política, fue el prototipo de mujer moderna, culta e independiente.

Había nacido en Salamanca en el seno de una familia acomodada y poco convencional. El padre, de ideas liberales -era amigo de Miguel de Unamuno-, impartía clase a sus hijas hasta que cumplieron los diez años para evitar que fueran a colegios religiosos. Inculcó en Carmen y en su hermana Ana su propio gusto por la historia y la literatura y fue el primer impulsor de la autonomía de sus hijas.

Carmen, Carmiña para los amigos, utilizó con frecuencia en sus relatos el escenario familiar donde vivió hasta 1948: la habitación azul, su cuarto, el mobiliario. Estudió Filología Románica, en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con Agustín García Calvo e Ignacio Aldecoa, a quien recordaba como “el primer joven moderno que yo conocí”, quien había de ejercer notable influencia en la escritora.

Llegó a Madrid con intención de doctorarse enseguida pero aquí se encontró de nuevo con Aldecoa, quien le presentó a Rafael Sánchez Ferlosio y al grupo de estudiantes y escritores que se agruparían en torno a la Revista Española: Josefina Rodríguez (luego Aldecoa), Jesús Fernández Santos, Medardo Fraile, Manolo Marpaso, Carlos Edmundo de Ory, Mayrata O’Wisiedo, José María Quinto, Alfonso Sastre o Rafael Sánchez Ferlosio. La revista se publicó durante los años 1953 y 1954 con el apoyo de Antonio Rodríguez Moñino.

Carmen y Sánchez Ferlosio se casaron el 14 de octubre de 1953. Los que siguieron fueron años a la vez fructíferos y dolorosos. Mientras Carmiña escribía Entre visillos y Rafael triunfaba con El Jarama nacía su hijo Miguel (22 de octubre de 1954) y moría seis meses después. El 22 de mayo de 1956 nace su hija Marta. La novela Entre visillos le valió el premio Nadal en 1958, lanzó a la fama a la escritora y condujo definitivamente su vida hacia la literatura.

El matrimonio duró diecisiete años, en 1970 Rafael se fue de casa. Sobre el tiempo de convivencia matrimonial escribieron ambos, Rafael en La forja de un plumífero y Carmen en Bosquejo autobiográfico, Pasarela hacia lo desconocido y Esperando el porvenir. Allí hablan de cómo se repartían de las tareas domésticas, de su mutua independencia en el trabajo, de su gusto por hablar y del sentido del humor. “Para Rafael, que me enseñó a habitar la soledad y a no ser una señora”, dedicará Carmen a su ya ex marido en su tesis doctoral.

Esta tesis doctoral fue dirigida por Alonso Zamora Vicente; versó sobre Lenguaje y estilo amorosos en los textos del siglo XVIII español, y fue defendida el 11 de junio de 1972. Se publicó ese mismo año con el título Usos amorosos del siglo XVII español, que le valió el Premio Anagrama de Ensayo.

Tras la separación, Carmen se refugió en su hija. La muerte de Marta en 1985 provocó una crisis personal que alcanzó a su obra. En Caperucita en Manhattan trató de narrar su propio duelo a la vez que evocaba el recuerdo de su hija. La obra resultó un éxito. En la década de los 90 pudo disfrutar del reconocimiento popular. Lo raro es vivir e Irse de casa, fueron éxito de crítica y de ventas. En 1988 había recibido el Príncipe de Asturias de las Letras -compartido con José Ángel Valente-, en 1992 recogió el Premio Castilla y León y en 1994 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Fue un espléndido modelo de trabajo, dedicación, coraje y, pese a todo, alegría de vivir para generaciones de mujeres.

En el año 2000 se le detectó un cáncer a consecuencia del cual murió el 23 de julio de ese mismo año.

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