Carlota Rosales

La pintora Carlota Rosales (Madrid, 25 de octubre de 1872-4 de agosto de 1958) era todavía niña cuando dio muestras de su afición y aptitud para la pintura. Se formó en la Academia de España en Roma, pero tuvo una breve vida artística. Una vez casada se aplicó a la vida doméstica y familiar.

Carlota era hija del pintor romántico Eduardo Rosales, autor del conocido lienzo Testamento de Isabel la Católica, segunda del matrimonio del pintor y su prima Maximina Martínez de Pedrosa. La mayor de las hijas, Eloísa, murió a los tres años de edad, casi al mismo tiempo que su padre, fallecido de tuberculosis cuando Carlota acababa de cumplir un año, dejando a la familia en una precaria situación económica.

Carlota Rosales en Roma. (Cuaderno de Sofonisba)

Vicente Palmaroli, pintor y amigo de la familia, fue quien la inició en el arte y quien en 1887 gestionó que el gobierno le otorgara una pensión extraordinaria de ocho mil reales para estudiar en la Academia de España de Roma, que había sido creada en 1873 y de la que Rosales había sido el primer director, sin que su temprana muerte le permitiera tomar posesión. Carlota será la primera mujer pensionada en la institución y la única que lo sería durante el siglo XIX. Pocos años después, Inocencia Arangoa opositaría a una beca, dando lugar a un debate público acerca de la conveniencia de que este tipo de ayudas fueran a parar a mujeres. El hecho es que hasta 1928 ninguna mujer será pensionada por la institución.

Carlota Rosales. Retrato de su madre. 1892. (Cuaderno de Sofonisba)

Esta resistencia de las instituciones culturales canónicas a admitir mujeres en su seno gozó y goza aún de predicamento. Basta para comprobarlo atenerse a la escasísima presencia de académicas en cualquier disciplina y a la resistencia numantina que ofrecen la mayor parte de entidades a presentar candidatas y a elegirlas cuando se presentan. El caso paradigmático de la RAE, por muy escandaloso que nos resulte, no es el único.

Carlota se trasladará a Roma acompañada de su madre, pues en aquella época resulta inconcebible que una joven viaje sola. Su obra se enmarca en el estilo romántico, propio de la época, muy a tono con el que había cultivado su padre y con el de Palmaroli. Son sus temas favoritos la naturaleza muerta, los interiores de iglesias y los retratos, estos con un aire intimista y melancólico. Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de los años 1892 y 1895, obteniendo en esta una mención de honor.

Durante su estancia en Roma conoció al músico también pensionado por la Academia Miguel Santonja y Cantó, miembro de una saga artística de músicos y pintores, con quien se casará en 1896. A partir de ese momento concluye la carrera profesional de Carlota, que se dedicará a atender y formar a sus hijos: Elena, Concepción, Josefina, Trinidad y Eduardo. El matrimonio Santonja-Rosales dará lugar a otra saga artística. Eduardo será pintor, dibujante y muralista y se casará con Elena Esquivias, padres de Elena y Carmen, pintoras ambas. Elena, luego casada con el guionista y director de cine y televisión Jaime de Armiñán, formará el dúo Vainica doble, con Gloria Van Aersen.

La vida de Carlota Rosales, artista como su marido, ejemplifica bien las dificultades que han tenido y tienen aún que superar muchas mujeres para realizar su carrera profesional, dificultades que no se presentan a sus pares masculinos, ajenos a las responsabilidades domesticas o familiares que ellas aceptan de buen grado o por la fuerza.

Fuentes: Real Academia de la Historia. Carlota Rosales

Fotografías: Cuaderno de Sofonisba

Fotografía de portada: Retrato de Carlota Rosales por Gregorio de Toledo, 1946

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