Fue la primera española en obtener una cátedra por oposición y dedicó toda su vida profesional a investigar en el campo de la docencia siempre desde una visión religiosa. Fue también académica de la Academia de Doctores de España y de la de Ciencias Morales y Políticas y directora general de la Institución Teresiana entre 1978 y 1988.

Había nacido en Barcelona el 17 de agosto de 1915 y murió en Madrid el 8 de marzo de 2014. Sus primeros estudios los hizo en el Instituto Francés de Barcelona, luego siguió en la Academia Teresiana de San Sebastián. En esta ciudad estudió magisterio y en Madrid cursó Pedagogía, especialidad implantada en 1932 como rama de Filosofía y Letras. En la elaboración de su tesis doctoral –Los tratados sobre educación de los príncipes (siglos XVI y XVII)– fue dirigida por Juan Zaragüeta Bengoechea, presbítero católico, director entonces del CSIC. Se doctoró con premio extraordinario.

En la residencia universitaria teresiana conoció al padre Poveda, sacerdote y pedagogo, fundador de la Institución Teresiana. Desde entonces se sintió atraída por la organización, implicándose en su Liga Femenina de Orientación y Cultura.

Galino se unió al Instituto San José de Calasanz (ISJC), creado en abril de 1941, primero como becaria y en 1942 como colaboradora. El ISJC se había levantado sobre las ruinas del Museo Pedagógico, fundado en 1882, que había ejercido un papel destacadísimo en la formación de los maestros de la República a través de la Junta de Ampliación de Estudios, y que fue rápidamente desmantelado por el régimen franquista como culminación del proceso de depuración de los maestros nacionales republicanos en favor de una enseñanza primordialmente religiosa. El ministro de Educación, el falangista José Ibáñez Martín, que ya había afirmado su aspiración a que la ciencia española fuera ante todo católica, definió la pedagogía calasancia como “la genial anticipación de nuestra Patria a la más pura forma del humanismo docente y al más audaz ensayo de pedagogía social de los tiempos modernos”.

El ISJC, que heredó los trabajos, el material y la biblioteca del Museo Pedagógico, pretendía servir de alternativa pedagógica según los nuevos valores del régimen, fundamentalmente con una orientación religiosa. (Anecdóticamente, tras la desaparición del ISJC la biblioteca pasó a la Residencia de Estudiantes). El Instituto tendría una importancia decisiva en la formación de Ángeles Galino pues en 1942 obtuvo una beca que le permitió ampliar estudios en la Universidad de Bonn, y en su desarrollo profesional.

En 1949, Ángeles contribuyó a la creación de la Sociedad Española de Pedagogía, de la que fue vicepresidenta hasta 1975. En 1953 se convirtió en la primera mujer española en obtener por oposición una cátedra, la de Historia de la Pedagogía Española en la Universidad Complutense de Madrid, desde donde impartió sus teorías pedagógicas hasta su jubilación en 1983. Como catedrática, dirigió más de veinte tesis de doctorado y más de doscientas memorias de licenciatura. Fue secretaria del ISJC y desde 1946 directora de la Sección de Historia de la Educación.

Tuvo influencia en el desarrollo pedagógico de los países hispanoamericanos, en alguna de cuyas universidades ejerció como profesora visitante -Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Perú- pronunció conferencias sobre historia y pedagogía y sobre la situación de la mujer y elaboró textos pedagógicos hispanoamericanos, sobre historia de la pedagogía y sobre la mujer en la encrucijada histórica de los años sesenta. Tanto en sus escritos como en sus cargos políticos o de representación defendió la mejora educativa y la igualdad de oportunidades cualquiera que fuera el segmento social de los estudiantes.

La UNESCO la nombró delegada para el diseño de facultades de pedagogía en Brasil. En España fue miembro del Consejo Nacional de Educación, directora de la Escuela Nacional del Profesorado, fue directora general de Enseñanza Media y Profesional y de Ordenación Educativa, desde donde impulsó el movimiento de innovación y renovación pedagógica. En este tiempo se redactó el libro blanco de la educación en España y se aprobó la Ley General de Educación y Financiación de la Reforma Educativa, siendo ya ministro José Luis Villar Palasí. Entre 1971 y 1973 intervino en la Comisión del Ministerio de Educación y Ciencia para el intercambio cultural entre España y Estados Unidos. Fue doctora honoris causa por las Universidades Católicas de Santo Tomás de Manila, Comillas de Madrid y Jaime I de Castellón.

Como ya había defendido en la primera mitad del siglo XX el médico Gregorio Marañón, Ángeles Galino creía en el carácter complementario de los sexos, las mujeres no eran inferiores sino diferentes a los hombres, pero su función principal era la maternidad. Desde este planteamiento promovió la promoción intelectual de la mujer como base de la educación de los pueblos, especialmente de los pueblos indígenas. Es considerada una de las ideólogas de la llamada teología feminista en España. En sus obras La mujer en esta encrucijada (1961) y María y la mujer hoy en la Iglesia y en la Sociedad (1980) defiende el desarrollo laboral, educativo y familiar de las mujeres y su participación activa en la sociedad y en la iglesia, siempre con la maternidad como fin supremo y “como fuente de la felicidad de la mujer sana y normal”. Galino explicaba la creciente inconformidad de las mujeres en una supuesta desnaturalización de la maternidad en la sociedad del momento. Para estas mujeres, que aspiraban a una mayor libertad, proponía una respuesta netamente espiritual: solo los valores espirituales superiores autorizaban a la mujer a abandonar sus funciones tradicionalesde madre y esposa y ejercer una libertad que se entendía como seguimiento del camino divino. Ángeles Galino era totalmente contraria al feminismo, por su concepción hedonista y materialista.

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