La escena representa la autopsia a una mujer hallada en el Tíber, supuestamente una prostituta, como se infiere de su pelo rubio. El cadáver utilizado como modelo correspondía a una actriz que se había suicidado por un desengaño amoroso. La obra fue realizada por Enrique Simonet en 1890 como trabajo del segundo año de estancia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde había acudido con una beca. Era obligatorio realizar un trabajo de anatomía y Simonet optó por retratar una anatomía forense, en la línea del cientifismo de la pintura de la época. Anatomía del corazón, lo tituló.

La obra tuvo un éxito extraordinario desde el momento de su presentación. Para compensar la belleza de la escena, el atractivo desnudo de la mujer, la crítica añadió un subtítulo moralista: ¡Y tenía corazón!

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