Ana Frank tuvo la desgracia de nacer en un tiempo de locura colectiva, cuando media Europa defendía ideas primacistas y xenófobas y la virtud de contar lo que veía. Murió víctima de quienes pretendían eliminar al diferente. Su casa es lugar de peregrinación turística. Deberíamos aprender del pasado. De nuestro propio pasado.

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