Amparo Poch, mujer libre

Amparo Poch y Gascó (Zaragoza, 15 de octubre de 1902-Toulouse, Francia, 25 de abril de 1968) fue una mujer contra corriente. Se hizo médica contra la opinión familiar, luego, se hizo anarquista para reformar la sociedad. Militó en el bando de los perdedores de la guerra civil y hubo de marchar al exilio, donde siguió tratando de cambiar la sociedad. Murió en la pobreza y el olvido.

Nació en una familia de clase media, el padre era militar. Pretendió estudiar Medicina pero el padre le obligó a estudiar Magisterio, que consideraba más adecuado para una mujer. Cuando cumplió la imposición paterna se matriculó en Medicina, donde obtuvo matrícula de honor en todas las asignaturas y premio extraordinario fin de carrera en el año 1929. En el primer curso (1922) fue la única mujer entre 435 alumnos matriculados, a lo largo de la carrera llegarían a ser ocho en la Facultad; ella sería la segunda mujer en licenciarse en España.

Muy consciente de la fragilidad de la situación de las mujeres, en ese tiempo escribió varios artículos sobre la falta de respeto de los hombres y las burlas que hubo de soportar por su inteligencia y conocimientos. No se limitó a escribir, también intervino en el I Congreso Nacional de Estudiantes de 1923 celebrado en Zaragoza, dominado por las organizaciones católicas, para denunciar el papel subordinado reservado a las mujeres.

Era una mujer extraordinariamente inteligente y capaz -dibujaba, escribía poesía, novelas y ensayos políticos-, que puso sus conocimientos al servicio de la emancipación de las mujeres. Llevó a cabo campañas de propaganda en la prensa local en favor de las mujeres intelectuales y en defensa la salud de las mujeres obreras. Escribió La vida sexual de la mujer y Cartilla de consejos a las madres, que recibió el II Premio Dr. Borobio de Protección a la Infancia. En el domicilio familiar de Zaragoza abrió una clínica para mujeres y niños con un horario especial para las obreras.

En 1934 se traslada a Madrid y con ella traslada su Clínica de mujeres y niños al barrio de Vallecas, también pasa consulta en la Mutua de Médicos de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). Al tiempo, lleva a cabo campañas de educación sanitaria para el control de enfermedades sociales y laborales y de prevención de embarazos no deseados, ella introduce en España el método Ogino-Knaus. Imparte conferencias en los ateneos populares de los barrios, escribe folletos, artículos, libros.

Con Mercedes Comaposada y Lucía Sánchez Saornil funda la asociación Mujeres Libres, luego convertida en federación que llegará a tener 20.000 afiliadas, que editarían una revista con el mismo título. En ella Amparo dio muestras de su versatilidad: escribió poemas, artículos sobre puericultura o medicina social y ensayos sobre feminismo. Sus episodios del “Sanatorio del Optimismo”, que ella firmaba como doctora Salud Alegre, con personajes como los doctores Buen Apetito, Buen Humor, Amor Humano o Guasa Viva, y las enfermeras Fantasía, Ilusión o Risa y el microbio Reflexión, siguen teniendo vigencia como programa divulgativo.

Pacifista convencida, presidió la sección española del Movimiento Pacifista Internacional. Durante la guerra civil su nombre se barajó para la cartera de Sanidad, que finalmente fue encomendada a Federica Montseny. Esta la nombró consejera médica del Consejo Nacional de Asistencia Social, desde donde se dedicó a la organización de los Hogares Infantiles.

Al cesar en el ministerio se trasladó a Barcelona. Allí dirigió el Casal de la Dona Treballadora, abrió consulta pediátrica y promovió cursos de capacitación de las mujeres obreras. A través de Mujeres Libres dirigió la formación en primeros auxilios y se ocupó de las brigadas de salvamento. A finales de 1938, cuando la derrota era evidente, organizó la evacuación de niños, ancianos y heridos.

Ella se refugió en Francia, primero en Nimes y, concluida la guerra, en Toulouse. Toda su vida, también el exilio, la dedicó a la actividad política, a la atención sanitaria, a los refugiados, en el dispensario de Cruz Roja, y en otros consultorios y hospitales de Toulouse. Perteneció al comité nacional de la Solidaridad Internacional Antifascista, creado en 1937, y escribió colaboraciones en publicaciones libertarias.

Como certificó Antonina Rodrigo, realmente fue una mujer libre y de una asombrosa modernidad: defendió el amor libre y la separación o el divorcio, la coeducación, el feminismo y la defensa de la Naturaleza. En 1932 se casó en Zaragoza con Gil Comín Gargallo, pero el matrimonio duro poco. Más tarde convivía con Manuel Zambruno, escritor, poeta, redactor de prensa de CNT. Ya en Francia, su pareja fue Francisco Sabater (No confundir con el también anarquista Queco Sabater). Todos tuvieron en común la militancia sindical anarquista y la dedicación a la literatura y a las artes.

En 1965 fue diagnosticada de un cáncer cerebral, que le causó un progresivo deterioro físico, con periodos de pérdida de consciencia. Pretendió entonces reunirse con su familia en Zaragoza, a lo que sus hermanas se opusieron acusándola de haber si “la ignominia de la casa”. Previamente, la familia trató de borrar cualquier rastro documental de Amparo, de manera que sus expedientes académicos aparecen incompletos. Tras la recuperación democrática, su ciudad le dedicó una calle y dio su nombre a un Centro de Salud. También la Universidad descubrió una placa recordando su paso por aquellas aulas.

Amparo Poch falleció en Toulouse, el 15 de abril de 1968, en la más absoluta pobreza. El periódico anarquista Espoir constató que “vivió las penalidades propias de todos los que abandonamos España, por no querer aceptar el triunfo del fascismo… A su última morada la acompañaron muchos hombres y mujeres, de todos los partidos políticos y organizaciones, que sabían cuán abnegada y ejemplar había sido su vida, como médico, dedicada a ayudar y a curar a los que más lo necesitaban”.

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